Qué emocionante el recuperar la fe. Llevo tanto tiempo sintiendo decepción hacia la voluble condición humana que me he sorprendido al ser consciente de que vuelvo a creer. Esto, sin duda, supone un nuevo comienzo, sustentado, esta vez, sobre la sólida roca que supone la promesa de no volver a cuestionarme quién soy. Una vez asumida y anclada la base cuesta mucho menos volver a compartir, volver a expresar, volver a implicarte en tu propia vida sin dejarte arrastrar.
No son las personas las que nos defraudan, solo uno mismo es responsable de tal sentimiento, ya que los demás son libres de actuar y obrar según su criterio y radica en nosotros la obligación de asumir esa libertad.
Supone toda una liberación, por tanto, tomar conciencia de que no son tu responsabilidad las idas y venidas de las personas que conoces, que ni piensan, ni sienten, ni interpretan como tú y que tienen tu mismo derecho a ser respetados.
Es fundamental, como dices, tener una buena base de uno mismo, es básico, pero muchas veces dudamos de quienes somos o qué queremos. Esto forma parte del ser humano y su imperfección.
ResponderEliminarBesitos.
VV.
…envidiable reto supone alcanzar la plena convicción de que existe una incuestionable fé. Creer que la existencia viene condicionada por todo lo que nos rodea y llegar a sentir una liberación fundamentada en el respeto del quehacer ajeno es todo un lujo. Enhorabuena.
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