jueves, 10 de noviembre de 2011

A mucha honra.

    ¿Qué narices es lo que pasa con la crítica, no constructiva, a las amas de casa? Así tuviera yo que enfrentarme a todo un ejército de mujeres autosuficientes a la defensiva no me bajaría de este burro al que voy subida por libre elección y por convicciones. Vamos a ir descartando ya añejos estereotipos y vamos a dejar a un lado el machismo y más aún el feminismo.

    Centrémonos en el presente. Las mujeres, gracias a la lucha mantenida, hemos conseguido hacernos con cualquier posición sociocultural deseada, pero ¿debe ser esto motivo para menospreciar la opción de ocuparte de tu propia familia?, ¿por qué se considera esta una opción tan descabellada?, ¿por qué se sigue asociando este trabajo a la incultura y a los programas mañaneros?.

    Vamos a ser conscientes de nuestras palabras antes de criticar. Es indignante que alguien de tu mismo sexo te infravalore por no tener un trabajo remunerado, me indigna que una mujer, madre por naturaleza, sea descalificada por contemplar la posibilidad de querer ocuparse de su propia familia. ¡Despertemos ya de una vez!

   Todas las posturas apoyadas en principios que no dañen a las demás personas ni a uno mismo son correctas. Tan válida es la opción de desarrollarse laboralmente en un trabajo fuera de casa como decidir no hacerlo. Pero por encima de todo debemos tener presente que somos libres de elegir la opción más conveniente, y defenderla con uñas y dientes sin la necesidad de pisotear las opciones de los demás.

    Yo soy ama de casa, sí, y a mucha honra. Pero además soy universitaria, tengo cierta cultura, me gusta escribir, soy ecléctica en gustos musicales, no veo la televisión, no me empeño en tener la casa como para presentarla a un concurso, no disfruto con las tareas domésticas pero sí lo hago cuidando de mi familia, no sé coser ni hacer primores, todos tienen tarea en casa aunque yo cargue con el mayor peso, no tomo café con las demás mamis del cole, no me paro a criticar la vida y obra de nadie, y sí, sí me llena mi labor, y me gusta seguir cultivándome, sigo aprendiendo lo que me apetece aprender, tengo tiempo para mí misma, cuido mi aspecto y me gusta seguir en contacto con mis amigos y amigas. Y no pienso tener un bajo concepto de mí misma porque mi opción no esté de moda, estoy por encima de todo eso, sé lo que soy y sé lo que quiero.

    Para que los conceptos avancen, antes deben avanzar las mentes. Ser moderno no es seguir las modas, es evolucionar partiendo todos los moldes que hagan falta y en cualquier ámbito de la vida de una persona.

1 comentario:

  1. Óooole!!! Sabes lo que pienso? Que las familias de antes se mantenían más unidas porque existía el machismo, ella se hacía cargo de los hijos y la casa; y él, sólo se preocupaba del sustento y bienestar de la misma. Ahora practicamente los dos están obligados a trabajar y el desorden (salvo escepciones) que se provoca por horarios y falta de descanso crispa a cualquiera!!! Todas las mujeres no tienen el mismo aguante para llevarlo todo para adelante y no perder la felicidad que regalan a los demás. Por ello ser ama de casa me parece una elección "COJONUDA" para mantener el equilibrio en la familia y en una misma. Respeto a la que trabaje en casa y tb lo haga fuera pero llevar una casa y una familia pa'lante ya supone bastante esfuerzo como para ser críticada... La envidia es una palabra muuuuy fea!!!

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