viernes, 25 de noviembre de 2011

Si, creo.

    Qué emocionante el recuperar la fe. Llevo tanto tiempo sintiendo decepción hacia la voluble condición humana que me he sorprendido al ser consciente de que vuelvo a creer. Esto, sin duda, supone un nuevo comienzo, sustentado, esta vez, sobre la sólida roca que supone la promesa de no volver a cuestionarme quién soy. Una vez asumida y anclada la base cuesta mucho menos volver a compartir, volver a expresar, volver a implicarte en tu propia vida sin dejarte arrastrar.

    No son las personas las que nos defraudan, solo uno mismo es responsable de tal sentimiento, ya que los demás son libres de actuar y obrar según su criterio y radica en nosotros la obligación de asumir esa libertad.

    Supone toda una liberación, por tanto, tomar conciencia de que no son tu responsabilidad las idas y venidas de las personas que conoces, que ni piensan, ni sienten, ni interpretan como tú y que tienen tu mismo derecho a ser respetados.

   

lunes, 21 de noviembre de 2011

Fuera de onda.

    Solemos activarnos cuando pretendemos obtener algún beneficio de nuestra empresa. Trabajamos por una recompensa económica, nos relacionamos esperando siempre una respuesta en el prójimo, nos tiramos a la calle esperando volver repletos de vivencias... Estamos ávidos de todo y llenos de nada, nos hemos vuelto consumidores de productos, relaciones y experiencias.

    Estamos inmersos, camuflados, en una masa gris que finge vivir su propia vida y cuya prioridad, al parecer, es dar una pequeña porción de espectáculo para todo aquel que guste husmearlo. Triste existencia carente de significado y meta. El placer está en que te muevan tus instintos y que tus objetivos los establezcas en base a ellos y a tus propias necesidades.

    Me rebelo contra todo lo preestablecido, porque coarta y reprime. Me rebelo contra la norma y me afano en escapar de ella, estoy totalmente fuera de onda. Me aferro a mi libre poder de elección y al derecho que al concebirme mis padres me dieron: el ser única e irrepetible; como todos y cada uno de nosotros lo somos, a pesar del absurdo esfuerzo de no despuntar, de no destacar, de no ser diferentes, de encajar.

    Somos un cúmulo infinito de matices y reprimimos la mayor parte de ellos siguiendo la norma, siguiendo la moda, y nos sentimos frustrados al no destacar ¡qué incongruencia!. Fuera la venda tupida de los ojos para poder verlo todo desde nuestra propia perspectiva, fuera la vergüenza y el miedo ante los juicios o el fracaso, llevemos nuestra insulsa escala de grises a las más brillantes y peculiares tonalidades, seamos simplemente nosotros mismos, sin más topes que los de los propios principios morales que nos hacen ser seres humanos.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Libre!!

    Ya no más juicios, ya no más exposición, ya no más. Qué libertad andar con tus propios pies hacia donde realmente tú quieres ir.
   

jueves, 10 de noviembre de 2011

A mucha honra.

    ¿Qué narices es lo que pasa con la crítica, no constructiva, a las amas de casa? Así tuviera yo que enfrentarme a todo un ejército de mujeres autosuficientes a la defensiva no me bajaría de este burro al que voy subida por libre elección y por convicciones. Vamos a ir descartando ya añejos estereotipos y vamos a dejar a un lado el machismo y más aún el feminismo.

    Centrémonos en el presente. Las mujeres, gracias a la lucha mantenida, hemos conseguido hacernos con cualquier posición sociocultural deseada, pero ¿debe ser esto motivo para menospreciar la opción de ocuparte de tu propia familia?, ¿por qué se considera esta una opción tan descabellada?, ¿por qué se sigue asociando este trabajo a la incultura y a los programas mañaneros?.

    Vamos a ser conscientes de nuestras palabras antes de criticar. Es indignante que alguien de tu mismo sexo te infravalore por no tener un trabajo remunerado, me indigna que una mujer, madre por naturaleza, sea descalificada por contemplar la posibilidad de querer ocuparse de su propia familia. ¡Despertemos ya de una vez!

   Todas las posturas apoyadas en principios que no dañen a las demás personas ni a uno mismo son correctas. Tan válida es la opción de desarrollarse laboralmente en un trabajo fuera de casa como decidir no hacerlo. Pero por encima de todo debemos tener presente que somos libres de elegir la opción más conveniente, y defenderla con uñas y dientes sin la necesidad de pisotear las opciones de los demás.

    Yo soy ama de casa, sí, y a mucha honra. Pero además soy universitaria, tengo cierta cultura, me gusta escribir, soy ecléctica en gustos musicales, no veo la televisión, no me empeño en tener la casa como para presentarla a un concurso, no disfruto con las tareas domésticas pero sí lo hago cuidando de mi familia, no sé coser ni hacer primores, todos tienen tarea en casa aunque yo cargue con el mayor peso, no tomo café con las demás mamis del cole, no me paro a criticar la vida y obra de nadie, y sí, sí me llena mi labor, y me gusta seguir cultivándome, sigo aprendiendo lo que me apetece aprender, tengo tiempo para mí misma, cuido mi aspecto y me gusta seguir en contacto con mis amigos y amigas. Y no pienso tener un bajo concepto de mí misma porque mi opción no esté de moda, estoy por encima de todo eso, sé lo que soy y sé lo que quiero.

    Para que los conceptos avancen, antes deben avanzar las mentes. Ser moderno no es seguir las modas, es evolucionar partiendo todos los moldes que hagan falta y en cualquier ámbito de la vida de una persona.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Me encontré.

    Qué virtud tan maravillosa la de quererse uno mismo, sin caer en la arrogancia ni en la falsa modestia. Quererse por lo que eres, lo que sientes y lo que aportas; quererse ignorando lo que opinen los que no te importan, sin desmerecer lo que opinan los que te importan y priorizando tu propia opinión de tí mismo.

    Qué suerte tener una mente capaz de aprender y crecer, de reestructurarse cognitivamente y desaprender para seguir construyéndose. Qué suerte tener la opción de rodearte de personas con las que compartir toda una vida o partes de ella. ¡Que suerte estar vivo y ser consciente de ello!

    Qué plenitud y qué libertad el sentirse responsable de uno mismo, tomar tus propias decisones, sin condicionantes, no establecerte límites, más que los de tus propias capacidades. Que satisfacción asumir tus taras como parte que nos hace únicos, no sintiendote por ello mediocre, en su connotación negativa.

    Qué consuelo ser consciente de tu propia complejidad y hallar las herramientas necesarias para ser fiel a uno mismo siendo, a la vez, parte que participa en un todo.