Nuestra meta es llenar nuestras vidas, sentirnos plenos, ser felices... Para que esto suceda hemos de intentar rodearnos de personas que merezcan la pena. No es necesario elegirlas atendiendo a que se ajusten a lo políticamente correcto o en las convenciones preestablecidas, sino teniendo en cuenta las que realmente son significativas para nosotros, sea cual sea su condición social, su raza, su religión, sus gustos, sus aficiones, el tipo de vida que lleven... No nos corresponde a nosotros juzgarlas; solo enriquecernos con ellas.
Somos un cúmulo de sentimientos, reflejo de las sensaciones que las personas que nos rodean provocan en nosotros; por esto, sabremos que estamos ante alguien que debemos conservar a nuestro lado cuando nos sintamos vivos al compartir momentos con ellos, cuando sintamos que realmente son el combustible del motor de nuestras vidas.
Yo soy muy afortunada porque conservo a mi lado a muchas de esas personas especiales, y bienvenidas sean todas las que hagan tambalearse mis cimientos para volver a construirme una y otra vez.