Nuestra meta es llenar nuestras vidas, sentirnos plenos, ser felices... Para que esto suceda hemos de intentar rodearnos de personas que merezcan la pena. No es necesario elegirlas atendiendo a que se ajusten a lo políticamente correcto o en las convenciones preestablecidas, sino teniendo en cuenta las que realmente son significativas para nosotros, sea cual sea su condición social, su raza, su religión, sus gustos, sus aficiones, el tipo de vida que lleven... No nos corresponde a nosotros juzgarlas; solo enriquecernos con ellas.
Somos un cúmulo de sentimientos, reflejo de las sensaciones que las personas que nos rodean provocan en nosotros; por esto, sabremos que estamos ante alguien que debemos conservar a nuestro lado cuando nos sintamos vivos al compartir momentos con ellos, cuando sintamos que realmente son el combustible del motor de nuestras vidas.
Yo soy muy afortunada porque conservo a mi lado a muchas de esas personas especiales, y bienvenidas sean todas las que hagan tambalearse mis cimientos para volver a construirme una y otra vez.
Cómo siempre, los sentimientos perfectamente reflejados en las palabras escritas, y dichas.
ResponderEliminarYo... me siento muy orgullosa de tenerte en mi vida Sandra. De algún modo, la distancia es algo ficticio cuando el corazón recuerda con cariño las risas y las grandes conversaciones compartidas.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte preciosa alma, sigue sonriendo y pisando con esa fuerza que nos contagias a todos!!!
lo mejor es tener a gente auténtica a tu lado, que no te juzgue y que sean totalmente sinceras contigo, es una suerte tenerlas.
ResponderEliminarBesitos.